Presupuestos de la UE: un debate que despega

Pues anda que no pasan cosas en Bruselas – y relacionadas con el Parlamento Europeo- para que luego digan que la capital de Europa es aburrida. Allí se pasa el tiempo volando.

Hablando de volar, hace semanas, el rechazo a  una enmienda a los presupuestos de la UE presentada en la eurocámara para reducir los costes de los vuelos de los eurodiputados (poco después de los casos de ofrecimientos de falsos lobbys a algunos de estos políticos) ha llevado a que el Parlamento Europeo haya tenido un protagonismo que ha abierto telediarios. Además en algunos medios, y sobre todo en twitter, se ha tomado una interpretación negativa de esta decisión. Aunque ha pasado ya un tiempo, quería lanzar una opinión más a este debate que parece no ha hecho sino despegar.

Tantas visiones distintas se han cruzado que se ha vivido como una polémica de altos vuelos y de no tan altos vuelos. Toca seguir la evolución del proceso que se resolverá a finales de año, para conocer las cifras importantes y definitivas.

Está claro que el coste de los viajes es un porcentaje muy pequeño comparativamente. Aún así, creo que se ha perdido una oportunidad para, sin caer en populismos, hacer un pequeño guiño a la población, en busca de esa complicidad perseguida con esos 500 millones de europeos afectados por las leyes que se debaten en los hemiciclos de Bruselas y Estrasburgo.

Me parece bien que quien más o quien menos, dando razones, haya dado el paso adelante y haya puesto el grito en el cielo por las decisiones de una cámara legitimada por el voto de los habitantes de los 27 países miembros. Al fin y al cabo, es también deber de los europeos interesarse por cómo se gasta hasta el último euro en las instituciones europeas, que para eso viene de su bolsillo.

Es importante también que siga el interés y estar al tanto en las etapas finales de la votación de los próximos presupuestos. Habrá que estar al loro de qué pasará con un proyecto europeo de tanto éxito como las Becas Erasmus, que pone una cara social a una Europa acusada tantas veces de girar en torno a medidas sobre la moneda común.

Y habrá que saber también hacia dónde se encaminarán las directrices de la Unión Europea en la protección de los trabajadores o desempleados ante la crisis, los rescates de paises…etc

¿Qué Europa queremos y qué Europa no queremos? El debate ya ha echado el vuelo. La toma de decisiones en nuestra UE es un partido que en nuestro continente se juega también con la Comisión y el Consejo. Eso sí, al menos, por una vez, el pasotismo ante estos asuntos europeos se ha quedado en fuera de juego.